4 acciones en invernadero para frenar hongos y recuperar rendimiento tras las lluvias
Aprovechemos la tregua tras varios episodios de lluvia. En las próximas 48–72 horas, prioriza controlar el clima, recalibrar el riego y abonado, y cerrar con un monitoreo fino.
1. Ventilación y blanqueo.
El viento ofrece una excelente oportunidad si es con la orientación adecuada, para ventilar el invernadero. Debemos jugar con la apertura y cierre de ventanas y bandas para evitar la condensación y reducir la humedad existente dentro, evitando así, la aparición de enfermedades fúngicas o, en el caso de ya haber síntomas, intentando minimizar sus efectos y poder combatirlos.
El manejo del blanqueo puede ayudar a reducir la proliferación de esporas de hongos si hay síntomas, limitando el posible contagio entre plantas y reducir los cambios bruscos de temperatura que pudieran darse dentro del invernadero que puedan provocar un estrés añadido en las plantas y que disminuya su rendimiento.
- Ventila temprano para romper la condensación antes de que suba la temperatura.
- Si hay viento fuerte (>20–25 km/h), abre preferentemente a sotavento y evita corrientes directas sobre flores.
- Maneja el blanqueo como amortiguador.
2. Deshoje
Eliminar hojas y tallos infectados o dañados de manera adecuada, mejorarán la circulación del aire junto a la ventilación, reduciendo los posibles síntomas debidos al goteo constante.
- Retira hojas/tallos dañados o infectados con herramienta desinfectada; hazlo con hoja seca y luz moderada.
- Prioriza hojas basales sombreadas y con lesiones; evita sobre-deshojar (p. ej., no más de 2–3 hojas/planta/semana en tomate/pimiento).
- Retira restos del invernadero; no los dejes en pasillos.
- Transición: con el microclima y el techo más secos, ajusta ahora el agua y la solución nutritiva.
3. Manejo del riego y del abonado (recalibra por radiación y agua de lluvia)
Al poder regar poco y la entrada de más o menos agua de lluvia de calidad, es posible que algunos frutos no hayan rellenado lo suficiente, debiendo ajustar el tiempo de riego y la cantidad de nutrientes, poniendo el foco concretamente en el nitrógeno para evitar frutos huecos.
- Tras días nublados/lluviosos, reduce tiempos y tamaño de pulsos.
- Si usas agua de lluvia, revisa CE y pH de solución (CE según cultivo; pH 5,5–6,0) y refuerza Ca/K para mantener firmeza y cuajado; no centres el ajuste solo en nitrógeno.
- Vigila que la CE de drenaje no caiga demasiado respecto a la de riego (evita desbalance y “lavado” excesivo).
- Transición: con el riego ajustado, comprueba que las correcciones funcionan y detecta focos a tiempo.
4. Monitorea plagas y enfermedades (cierra el ciclo)
Deberemos realizar inspecciones frecuentes en las plantas para detectar cualquier signo de infección a tiempo y actuar de la manera más rápida posible.
- Recorre a diario tras las intervenciones: al menos 10 plantas por sector/variedad, revisando cuello, hojas basales y zonas húmedas.
- Usa trampas cromáticas y señala focos. Busca signos precoces de botritis/mildiu y resetea acciones rápidas (retirada de focos, mejora de ventilación local).
- Registra con fotos y fecha para ajustar medidas al día siguiente.
El objetivo: anticiparnos a los problemas y, si ya existen, cortar su progresión en esta ventana corta de estabilidad.
